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dilluns, 28 de maig del 2018

Mi casa (sin teléfono) y mi entorno.

Vivia en una escalera de 4 plantas, con dos vecinos por planta excepto en la primera, que era un piso completo.

Vivia en la tercera planta con mis padres y mi abuela, y después mis hermanos. 

Era una casa del barri del Raval, muy cerca de la plaça del Pes de la Palla y de la Ronda Sant Antoni.

Un piso pequeño de interior, o sea, sin balcón a la calle.
El balcón daba a un patio de luces al que también daban los pisos interiores de una finca de la calle perpendicular a la nuestra. (Nunca pude averiguar porqué precisamente eran esos pisos los que veíamos, cuando lo lógico en otras zonas de Barcelona es ver los de la calle paralela, pero era lo que se veia) y por el otro lado dos ventanas daban a todas las cocinas del edificio.

Que el balcón diera a la calle perpendicular y no a la paralela me iba de perlas porqué en el cuarto piso interior de aquella finca vivía una compañera de colegio, un año mayor que yo, con la que jugaba de balcón a balcón.

En el primer piso de mi escalera vivia una mujer, mayor que mi madre pero menor que mi abuela, que tenía un marido marino que nunca estaba es casa y un hijo suficientemente mayor para vivir por su cuenta.
Esta mujer tenía los pies destrozados de juanetes, dedos cabalgados unos encima de otros, etc y para ella era una tortura tener que bajar a la compra o fregar los 26 escalones que había desde su casa hasta el portal, así que cuando necesitaba algo se asomaba al patio de las cocinas y gritaba EULALIAAAAA! 
Yo me asomaba y ella me decía si podía ir a comprarle tal o cual cosa. A cambio del favor me daba alguna monedita.

En el segundo piso, justo debajo de nuestra casa, vivia una pareja de ancianas a cual mas jodida.
Una era casi ciega y la otra casi sorda. 
No me necesitaban para ir a la compra, pero si para que les fregara la escalera, pues la casi sorda no estaba suficientemente ágil para hacerlo. (Hay que tener en cuenta que no había mochos o fregonas, o al menos no para la gente de pocos posibles y se fregaba a mano, con bayetas).

El piso de enfrente estaba deshabitado aunque no desalquilado. 
Lo tenía alquilado un matrimonio al que yo apenas vi alguna vez.
Se que él era joyero y la única vez que recuerdo haberle visto provocó que años mas tarde me acordara de todos sus muertos. (Anécdota)

En mi rellano, justo delante nuestro, vivía una señora de la edad de mi abuela o mayor que ella, con su hijo Fernando y dos de sus nietos. Mari Tere y Roberto.
Mari fue para mi como una hermana mayor y Roberto fue el que me dio la primera lección de electricidad y despertó mi verdadera vocación. (Aquí verás cómo y porqué).

Mari Tere trabajaba todo el día y su abuela no estaba para muchos fregoteos, así que desde un cierto momento de mi vida y hasta que empecé a trabajar a los 14 años, yo era la que se encargaba de fregar la escalera desde el rellano de mi casa hasta la calle. (Anécdota)  

En el piso de arriba, justo encima nuestro, vivia una familia a la que la mía no hablaba por no se qué historia y en el de enfrente una mujer soltera, de la edad de mi madre o poco mas, que trabajaba fabricando bolsos y monederos. A veces se traía faena a casa y me llamaba para que la ayudara. A cambio también me daba monedas que a mi me iban de perlas para comprar chicles, cromos, cambiar tebeos en una tienda de la que también tengo una historia que contaros, y cosas así.

Esta mujer, que se llamaba Caridad, tenía en su casa un montonazo de libros de cuentos escritos en mi lengua materna, catalán.

La primera vez que los vi aluciné.

A mi siempre me ha gustado leer. Mi padre, cuando nació mi hermana, se puso a trabajar por las tardes en una imprenta de la editorial Bruguera, creo, en la que hacían tebeos, comics y libros y de vez en cuando me traía alguno.
Así fue como con pocos años ya me había leido Mujercitas, de Louise May Alcott, Corazón y De los Apeninos a los Andes (de donde salió la serie Marco), de Edmundo de Amicis, La historia de Sissi y sus secuelas, basados en las películas Sisí, Sisí emperatriz y el destino de Sisí y algunas de Julio Verne, en una versión para menores, menos difícil de leer.
Eran libros de la colección Historias, como los que veis aquí, que alternaban el comic con la novela, de manera que de cada 4 páginas una era dibujada.

El caso es que el día que descubrí los libros de cuentos en casa de mi vecina le pregunté si me podía prestar uno y me respondió que si, por supuesto, todos, pero que tenía que leerlos en su casa y no decirle a nadie que los tenía y que yo los estaba leyendo, pues estaba prohibida la literatura catalana.

Y ya, encima de ese piso, había los terrados, donde la gente subía a tender la ropa para que se secara al sol y donde los críos subíamos a jugar.
Y si lo hacíamos con la pandilla a saltar de casa en casa por los terrados a ver quien llegaba más lejos. Solía pararnos algún edificio demasiado alto para escalarlo y entonces bajábamos por la escalera, si la puerta de acceso estaba abierta, o retrocedíamos.
Ventajas de los barrios de calles estrechas.

¡En fin! he de salir a por comidita para Elsa, la nueva integrante de la familia.


Cuando vuelva os contaré las anécdotas de esta entrada.

dissabte, 26 de maig del 2018

Mis ancestros 2ª parte. La familia de mi padre

Al igual que mi madre, mi padre fue hijo único.

Nunca pude conocer a su madre, mi abuela paterna, pues murió cuando él tenía 13 años y habida cuenta del año que nació mi padre, eso fue justo al empezar la guerra civil.

Antes de eso, su padre, que era barbero, tenía una barbería en Reus, la ciudad donde nació mi padre, pero se mudaron a Barcelona después de la guerra.

Mi padre era de raza gitana.

Sus padres habían tenido que pedir una licencia especial a Roma para casarse, pues eran primos hermanos. 

No sé de esta parte de la familia más que lo poco que me contaron unos y otros, pero si sé que antes de que naciera mi hermana el trato con su familia era bastante estrecho.

En esta foto del bautizo de mi hermana se puede ver a buena parte de la familia de mi padre. 



La pareja de la derecha son mis padres, la chica que lleva a mi hermana en brazos es una prima de parte de mi padre, que fue la madrina; el muchacho que hay a su lado, el padrino, es el primo Enrique, hijo de la pareja que hay a la izquierda (el marido con gafas y la mujer delante suyo vestida de oscuro). Ella era la más pequeña de las 3 cubanitas.

Detrás del padrino creo que hay una vecina, la que aguanta la caja del cirio, que se apuntaba a todo, detrás suyo mi abuela, delante de todo la hermana de la madrina y la hermana de la bautizada (una servidora) y, detrás de todos, mi abuelo.
La mujer de la esquina inferior izquierda era una sobrina de mi abuelo y madre de la madrina.
La mujer de la derecha del todo una hermana de mi abuelo, abuela de la madrina.
El hombre que hay delante no se quien és quizá el padre de la madrina.
La mujer que hay entre mi abuela y la abuela de la madrina, si que no tengo ni idea de quien era.
Los dos chavales que hay detrás de los padrinos posiblemente sean vecinos y la mujer que hay detrás suyo no se quien es. Creo que también estuvo en el bautizo de mi hermano.

Y esto solo era una pequeña representación de la familia paterna.

No se qué debió pasar entre ellos y mis padres, porqué de repente dejé de poder ir a jugar con mi primita y dejaron de formar parte de la familia.

El único que siguió en contacto con nosotros, incluso más que hasta aquel momento, fue mi abuelo.

Como digo, mi padré quedó huérfano con 13 años.
Unos años después su padre conoció a una mujer y se enamoraron.
Mi abuelo, como viudo que era, hubiese podido casarse con ella, pero ella estaba solo separada de su marido, separación llevada a cabo durante la guerra y no reconocida por la iglesia en ningún momento, así que la familia le hizo el vacío a ella y si mi abuelo estuvo con nosotros en algunas ocasiones fue solo por su hijo y sus nietos.

Incluso fue ella, la mujer amada por mi abuelo, quien acompañó a mi padre al altar el dia de la boda.
y es bonito leer lo que mi padre escribió, en la parte de atrás de la foto, dando por buena la relación de su padre.


Mi abuelo era un gran jugador de ajedrez. Muchos días iba a la Rambla a jugar partidas con otros aficionados.  Él nos enseñó a jugar a mis hermanos y a mi.

Como era barbero, solía venir a casa a afeitar a mi padre y de paso a vernos.

Una anécdota:
Como ya he dicho me hicieron madrina de mi hermano.
La primera pascua que celebramos después del bautizo, mi abuelo me preguntó que quería que me comprara como regalo de pascua. A él le tocaba la mona, pero como ya había otra mona segura en casa, él prefería comprarme alguna cosa que a mi me hiciera ilusión y que mis padres no pudieran comprar.

Ese año recuerdo que le dije que como no tenía dinero para poder hacerle yo el regalo a mi hermano, que me iría bien si él lo compraba para que yo se lo pudiera regalar y que este sería también mi regalo de su parte.

Mi abuelo me dijo que claro que si, y fuimos juntos a comprarle unos patucos y un jersey o algo así a mi hermano.

Y ya con los regalos en la mano entró en una pastelería y me compró el pastelito de rigor.

Lo que no hizo mi abuelo, a diferencia de mi abuela, fue contarme cosas de la familia.
Lo único que me contó en una ocasión fue lo que pasó con sus apellidos.

Resulta que mi abuelo figuraba en su DNI como Vicente Batista Lastrés (así como lo veis, como las 3 pero en letras y todo junto).
Pero ese no era su apellido en realidad.
Su apellido era Lautrec, (pronunciado lotreg con la r casi g también) de origen francés. 
Pero el lumbreras que le tomó los datos cuando fue a hacerse su documento de identidad, un mononeuronal donde los haya, no entendió lo que le decía y le enchufó el Lastrés y se quedó tan ancho.


Mis ancestros 1ª parte. Mi abuela materna.

Ya que en la entrada anterior he mencionado a mi abuelo, creo que es el momento oportuno de hablaros de la familia que me tocó en suerte.

Dicen que en todas partes cuecen habas, pues en mi casa se cocían por toneladas.


Puedo remontarme hasta algunos de mis bisabuelos.


Supe por mi abuela materna que a finales del siglo XIX sus padres habían sido dueños de una vaquería muy cerca de donde vivíamos. En el corazón de la ciudad.

Mi abuela nació con el siglo XX pero era la quinta o sexta vez que su madre daba a luz aunque los hijos habían muerto a poco de nacer, así que lo de la vaquería llevaba años funcionando.

Ella consiguió sobrevivir porqué alguien convenció a los padres de llevarse a la niña al campo, nada menos que a Girona, al Empordá, donde la familia tenía una masía y una vez pasado el peligro y la niña sana y fuerte volvió a su casa, a Barcelona.

Me contaba mi abuela que recordaba haber acompañado muchas veces a su padre a Montjuïch a que las vacas pastaran, pues en aquel entonces Montjuïch era semi-salvaje y regresar con las vacas a la tienda.

Hoy, 19 de Junio, buscando una imagen de una tienda, entre las muchas que hay en la red de la Barcelona antigua, he encontrado esta donde se ve a una vaca pastando en Montjuich. No es mi bisabuelo, sería muchísima casualidad, pero demuestra e ilustra lo que digo.

Porqué las vacas estaban en la tienda. En la parte de atrás. Y la leche que vendían era recién ordeñada, no como ahora que va toda embotellada.

[Un inciso en la historia familiar]
Cuando yo empecé a ir a la compra, también se vendía la leche a granel, la diferencia estaba en que las vacas ya no estaban en la ciudad y la leche la traían cada mañana en lecheras industriales de las que los vendedores sacaban una medida con un cazo y la volcaban en la lechera que llevábamos nosotros.

Ejemplos de lo que se usaba para comprar la leche:

Así eran las lecheras industriales

Así los cacitos con los que sacaban la leche de ellas.

Estos botes eran los medidores. 

Las lecheras personales con las que íbamos a comprar la leche.
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El caso es que los padres de mi abuela eran los dueños de una vaquería.





Por como han sido las cosas en mi tierra, mi abuela pudo estudiar y por su estatus de hija de los dueños de una tienda y del ganado, hacer la primera comunión con un vestido que, en aquella época, costaba muchísimo dinero.

Aquí podéis verla con el vestido.

Tenía 12 años cuando hizo la comunión, así que estas fotos tienen más de un siglo.



Y aquí la vemos en una imagen de estudio. 
No sé quien es la mujer que está con ella, si era su maestra o algún familiar. 
Aparenta ser demasiado joven para ser su madre.

Sé que mi abuela tenía una prima hermana, algo mayor que ella, que se casó con un terrateniente que vivia en Cuba y que se fueron a vivir allá.
Esta prima, a quien llamábamos mamá Iña, volvió a Barcelona, al quedarse viuda, con 3 hijas adoptadas por el marido.

(Es lamentable el estado de estas fotos, pero tienen muchos años y han pasado por muchas manos.)


La historia oficial era que esas 3 chicas que podéis ver aquí, habían sido hijas de un matrimonio cubano, amigos del marido de mamá Iña, a las que habían adoptado al morir sus padres. 

La historia oficiosa era que en realidad eran hijas suyas de alguna amante y que las habían adoptado al morir la madre.

En cualquier caso, aunque no había realmente parentesco entre ellas y mi abuela, para mi y mis hermanos siempre fueron mis tias y sus hijos nuestros primos.

Era divertido escucharlas hablar pues nunca perdieron su acento cubano.


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Años después de estas fotos, allá por 1924, mi abuela se casó con un muchacho valenciano que había aparecido en el barrio.

Lo jodido es que él solo vio en mi abuela el negocio de los padres, ya mayores, y trató de convencerla para que les dijera que le cedieran ya la vaquería a ella (y a él de paso), pero mi abuela se negó en redondo a quitarles el negocio a sus padres y le dijo que cuando llegara su momento ya sería suyo, pero el no quería esperar tanto y la dejó plantada, embarazada ya de mi madre.


Muchos años más tarde, mi madre se enteró de que tenía un medio hermano en Madrid. Pero creo que nunca llegó a conocer a su padre.

El día de su boda, quien la acompañó al altar fue un tío suyo, hermano de su padre, que estaba avergonzado de la jugarreta que su hermano le había hecho a mi abuela y que siempre intentó ayudarnos en lo que podía.

Esta es la foto del dia de la boda de mi madre, en la que está con su tío, a la llegada a la iglesia.

Un detalle curioso: Este tio y su esposa habían sido campeones de tango. 


La nevada del 62

En diciembre de 1962 cayó en la ciudad de Barcelona una nevada tan bestial que ni en una estación de esquí.

No tengo fotos personales, aún no tenía cámara de fotos, pero he encontrado éstas en internet.



Y aquí podeis leer la noticia.

Aquel año, el dia de Navidad, la ciudad amaneció blanca. 
Yo no vivía en el centro, sinó en un barrio de calles estrechas, así que las máquinas quitanieves no se si llegaron a entrar o si, finalmente, la nieve se derritió por si sola, pero desde aquel día de Navidad y hasta que los camiones de reparto pudieron acceder al barrio, lo tuvimos muy jodido.



Para empezar, la nieve se convirtió en hielo y hubo muchísima gente que se rompió una o ambas piernas por resbalar en él. 
Este fue el caso de algunas de mis vecinas. Personas de edad avanzada, que vivían solas, o con otra persona de su misma condición, y que se vieron imposibilitadas para salir a la calle en mucho tiempo.


La mayoría de vecinos disponía de cocinas de gas butano, pero eran bombonas pequeñitas, no las grandes de ahora, ya que aún había en muchos pisos la cocina antigua, esa que iba con carbón.


Al no poder entrar los camiones, todos tuvimos que echar mano de ellas. 
Por suerte en el barrio había una tienda que vendía carbón para los braseros y el dueño había hecho provisión de combustible unos dias antes ante la amenaza de mal tiempo y frío.



En mi casa el panorama era el siguiente: Mi abuela y mi madre en cama, mis hermanos demasiado pequeños para ayudar en nada y mi padre trabajando como un negro todo el día, así que ¿quien quedaba para ir a por lo que hiciera falta, hacer la comida en la cocina de carbón cuando se acabó el butano y de paso hacer la compra para las vecinas y ayudarlas en lo posible?

Supongo que lo habreis adivinado.



Con diez años fui la encargada de hacer todo lo que pude.
Y no me estoy poniendo medallas. Es simplemente un hecho.


La ventaja de eso fue que las vecinas me daban propinas por ayudarlas así que dispuse de moneditas para comprarme chicles y tebeos durante algún tiempo.


Puedo deciros, esto si, que el dia de Navidad fue una gozada para una cria de mi edad, bajar a la calle y ver la nieve y poder jugar con ella, con una amiga y compañera de colegio, que vivía en la acera de enfrente y otros amigos del barrio.

Tan solo he visto nevar en serio dos veces en Barcelona, pero esta fue la mas bestia.

La otra fue unos cuantos años mas tarde, en 1985, que nevó la noche de reyes.

Esa noche mis dos hijas y mis dos sobrinos estaban durmiendo en mi casa, ya que la noche de reyes montábamos paradas en la gran via (ya os hablaré de esto cuando toque) y me contó mi hermana que se despertó y los encontró a los 4, descalzos y en pijama, jugando con la nieve en el terrado, pues nuestra vivienda estaba justo al lado .

Se habian despertado temprano, visto la nieve, y salido a jugar.


La aparición de mi hermano


No tengo muchos recuerdos del dia que nació mi hermana ni de sus primeros años, pero si recuerdo un dia en que vi a mi madre sentarse en el orinal y mi abuela cogerme y llevarme a dormir a casa de mis tíos que vivían en la misma calle.

Estas dos cosas juntas me recordaron otro momento idéntico y también que al dia siguiente había una hermana en casa, así que cuando me vinieron a buscar al día siguiente y me dijeron que tenía un hermanito, no me vino de sorpresa.

Mi primer contacto con mi hermano ya fue divertido.

Resulta que había nacido sietemesino y le hicieron una pseudo-incubadora en la cuna.
Y allí estaba. Tapado hasta arriba, sin asomar si un pelo. Me dijeron que me acercara a verle, pero que tuviera cuidado de que no se destapara porqué hacía mucho frio (Era el 2 o el 3 de diciembre) y el era muy chiquitín. 

Me acerqué, levanté una esquina de la manta y pese a que casi no le vi, si pude oirle, pues estaba refunfuñando y así se pasó todo el día.

Su nacimiento también significó para mi una especie de mayoría de edad ya que con 7 años (casi 8) tuve que empezar a bajar sola a comprar e ir sola a la escuela, pues mi madre no podía salir, mi padre empezaba a trabajar demasiado temprano para poder acompañarme y mi abuela ya estaba muy jodida para hacerlo.

*Mi abuela había trabajado muchos años en una fábrica de ollas esmaltadas.

No se si alguno las recordará o si las ha conocido. Eran unas ollas rojas por fuera y de un color grisáceo por dentro, como ésta. 
Por lo que yo se, ella trabajaba en la sección de esmaltados y los años de respirar los componentes del esmalte le jodieron el hígado de tal forma que a los 57 años tuvo que dejar de trabajar.
Le dieron la larga enfermedad y vivió el resto de su vida, 20 años, con una pensión misérrima con la que hacía virguerías todo el mes.*


El caso es que a los pocos meses de nacer mi hermano había que bautizarle y ¿adivinais quien fue su madrina?

Aquí un par de fotos que he encontrado del evento.

En esta se me puede ver asomando apenas la nariz, aguantando la vela mientras el padrino aguanta a mi hermano.
A mi izquierda mi abuelo y mi padre (su hijo).
La señora del pañuelo no tengo ni repajolera idea de quien es aunque es muy posible que fuera la compañera de mi abuelo, viudo desde que mi padre tenía 13 años, pero con quien no pudo casar por ser ella separada.



En esta estamos todos los invitados al bautizo.
La que está al lado del padrino es mi madre y la nena que está a su lado, en brazos de alguien, nuestra hermana.
De todos los demás solo reconozco a la señora mayor de la izquierda, que era una prima hermana de mi abuela y el guaperas del fondo que era (es) mi primo, de quien yo estuve prendada durante bastante tiempo.
Ya os hablaré de él.
Al fondo a la derecha mi abuelo y delante, si mal no recuerdo, la nena de la mantilla blanca era una vecina y uno de los dos crios el hermano del padrino.

No se si fue el hecho de ser su madrina, el caso es que fui quien le enseñó a dar los primeros pasos solo y quien le cuidó de forma especial, cosa que no había tenido ocasión, por la edad, de hacer con mi hermana. 
O no lo recuerdo.

De enemigas a íntimas.


Cuando tenía 5 años, había una compañera de clase que siempre me quitaba los lápices y las gomas de borrar.
A mis padres, que el tema económico lo llevaban muy jodido, eso les significaba un dispendio innecesario, pero como nunca nadie la vio quitarme nada, nunca la castigaron ni obligaron a devolverme las cosas.


El año siguiente estábamos en un aula muy extraña. Larga y estrecha, parecía más un pasillo que un aula. Supongo, recordado ahora, que pensaron que si ponían las mesas una detrás de otra a lo largo del espacio que ocupaba la clase, las de detrás no iban a oir nada, así que las colocaron a lo ancho y se formaron dos hileras de mesas, muy juntas en todos los sentidos.

La diosa fortuna se alió con el Karma porqué me tocó sentarme justo detrás de la ladrona y a mi eso me vino de perlas.


No había día que no le soltara una patada por debajo de la mesa, o le pinchara la espalda con un lápiz,  o con la plumilla que usábamos para escribir, lo que provocaba que ella se girara y me arreara un bofetón que la monja si veia. 
La reñían por pegarme y aunque ella aseguraba que yo le había hecho esto o aquello, al igual que había pasado el año anterior,  como no lo veían, no lo creían.

Tuvieron que llamarle la atención tantas veces que al final la expulsaron de la escuela.


Lo bueno del caso es que la expulsión no fue definitiva. Poco después, uno o dos años, creo recordar, regresó. 

Por acuerdo no escrito nos declaramos enemigas para siempre y aunque no volvimos a emplear métodos que pudiesen ser causa de una nueva expulsión, si se dedicó a intentar burlarse de mi o menospreciarme.


Pero a mi eso no me preocupaba porqué yo tenía una baza a mi favor: Era la mas lista de la clase, lo que hacía que casi todas las compañeras me copiaran los deberes cuando no sabían resolverlos, o me preguntaran a mi el significado de una palabra para no tener que buscar en el diccionario.

Esta enemistad duró hasta primero de bachiller.

En primero, un buen dia, jugando en la clase, ella me quitó un pañuelo que yo llevaba en el bolsillo. Yo corrí tras ella para recuperarlo y en un quiebro para alcanzarla, lo que alcancé fue el canto de una ventana con mi sien. Las ventanas en aquella clase cubrían totalmente las paredes y en verano, cuando hacía calor, si queríamos abrirlas todas, quedaban en ángulo de 90º, una contra otra (no se si me explico, os pongo una imagen para que os hagais una idea.

Imaginad que las líneas cortas son las hojas de las ventanas abiertas. ¿Vale?


Bien! el caso es que iba yo corriendo detrás de ella cuando choqué contra una de estas ventanas abiertas.

Tuve la suerte de cara y solo me di un golpe de los que hacen mucha pupa, pero por poco me salto un ojo, o me doy en la sien donde, según dicen, es malísimo.



No se si fue el susto o que, pero en aquel momento su actitud hacia mi cambió de forma radical.
Enterramos el hacha de guerra y nos convertimos en las mejores amigas del mundo.


Tan amigas, que cuando empecé a trabajar, muchas noches, al volver a mi casa me pasaba por la suya y a veces me quedaba hasta que mi madre me venia a buscar para recordarme que había que cenar.


Tan amigas que si no llegamos a serlo no me hubiese contado lo que le dijo un chaval que intento ligársela y con ello me ayudó a mi a no creerme lo que me decían.
Pero esta es otra historia que ya os contaré otro día.




Aquí podeis vernos a las dos un dia que fuimos de paseo por el barrio gótico.
No se quien nos hizo la foto, supongo que le pedimos ayuda a alguien.


Todas las fotos que voy añadiendo, como podeis imaginar, son escaneos de fotos muy antiguas.
La mayoría han perdido bastante el color.
Puedo arreglarlas un poco con Picasa, pero no domino tanto el arte del retoque como para poder eliminar defectos.

diumenge, 20 de maig del 2018

Un poco mas de moda


Cuando tenía 13 años, mi hermana hizo la primera comunión.

Ese día mis padres, o mi madre, pues no se si mi padre se metía en estos temas, me hizo poner este conjunto tan horroroso, que jamás en mi vida me habría, ni me habré puesto por elección propia.


Creo que era azul oscuro, con lunares blancos.

Un conjunto más propio de una mujer de 40 años que de una chica de 13, que me parece que alguien le regaló a ella.

No protesté ni me negué a ponérmelo. Pero en mi fuero interno odié llevar aquello.



Dos años más tarde, quien hizo la comunión fue mi hermano  y como podeis comprobar yo escogí la ropa.
De ésta hay foto en color, pues yo ya tenía una máquina de fotografiar.

También he de decir que las monjas no dejaron de persignarse y de recriminarme que fuera "tan corta" mientras yo pensaba: Pues si vierias las minis que llevo normalmente os da un infarto a todas.

En un portaaviones

Pues si, estuve en un portaaviones de la armada yanqui e incluso me dieron una vuelta cortita y bajita, en helicóptero.


No recuerdo la edad, pero debía tener unos 7 u 8 años, cuando invitaron a varios colegios a visitar un portaaviones de la armada americana que estaba anclado en el puerto de Barcelona. No en el mismísimo puerto, sinó un poco, bastante, mar adentro, pues no cabían en el puerto.

Para llegar al barco nos recogieron en unas barcas enormes. Ïbamos todos, niños y maestros, en varias barcas de esas. Llegábamos al costado del barco y los marineros nos aupaban y nos ayudaban a subir por la escala, un poco en volandas. A los más pequeños incluso se nos pasaban de uno a otro, pues los escalones estaban muy separados para nuestras piernas.

Lo divertido fue ver a las monjas mojigatas poniendo el grito en el cielo porque los marineros las cogían del culo para ayudarlas a subir.

Una vez arriba nos llevaron a un comedor inmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenso donde había una mesas mas largas que mi calle.

Nos sentaron a las mesas, nos dieron merienda y nos pusieron cortos de dibujos animados en una pantalla como de cine.

Creo que fue mi primer contacto con Mickey, Donald y su pandilla. 
En blanco y negro, y sin entender ni una palabra, pero nos reimos todos muchísimo.



Después de la merienda nos subieron a cubierta y a los que nos atrevimos nos dieron una vuelta en helicóptero.

Para una chiquilla que casi no había salido nunca ni del barrio, fue toda una experiencia.


Algunos años más tarde, los marineros en sus barcos seguían pasando por la ciudad camino de vete a saber donde.


Solía coincidir con el dia de colecta para el domund, o las misiones, o alguno de esos inventos de las monjas para recaudar dinero y todas nos rifábamos ir a la Rambla a recolectar ya que como ellos no tenían pesetas, les decíamos que no se preocuparan, que las monjas lo cambiarían, que lo pusieran en la hucha especial para monedas extranjeras.

Y antes de volver al colegio nos íbamos a merendar con lo recaudado en la hucha especial, que habíamos abierto y vaciado y cambiado en alguna de las casas de cambio que había en la misma Rambla.

Pensándolo ahora, en perspectiva, me asombra que nos hicieran caso, tanto ellos como los cambistas.

¡Ah! Y algo he de decir: Nunca nos estafaron, porqué todas estábamos al quite del cambio de las disitintas divisas, que por algo estudiábamos, jajjajaja.

La música y yo


Me gusta cantar, pero canto fatal.

Pese a eso, tengo muy buena memoria para las letras de las canciones, así que desde muy pequeña he destrozado todo lo que me entraba por los oidos.



Mi padre era un gran aficionado al cine y antes de que naciera mi hermana solíamos ir los tres, mis padres y yo, al cine.

Era alguno de los cines del barrio, de los que entrabas a las 4 de la tarde, y podías ver el No-Do (noticiario precursor de TVE, donde se hacía autobombo del dictador y su gobierno) y dos películas.
Y cuando acababa la sesión podías repetir sin pagar de nuevo.

Era normal llevarse la tortilla de patatas al cine y cenar mientras veías la segunda sesión.

El caso era que acababas viendo la misma peli 3 o 4 veces si volvías a ir otro dia al mismo cine.

Una de las pelis que mi padre me llevó a ver mas de una vez fue Ay pena penita pena de la Lola Flores, (en realidad no se si es realmente el título de la película, lo que si es seguro es que es el título de la canción). porqué mi padre era muy aficionado a la mal llamada música española. Una de sus ídolos, la que más de todas, era Concha piquer, una cupletista, pero también le gustaba la Flores y otras.

El caso es que a mi la cancioncita se me metió en el coco y parece ser que me pasaba el dia entero cantándola en casa, hasta el punto de que se la aprendió hasta el periquito.

Como todo buen padre, el mio pensaba que su hija cantaba como los ángeles, así que un buen día me llevó a la radio a cantar.


Era un programa tipo magazine, conducido por dos de los locutores más famosos de aquellos años, los Sres. Dalmau y Viñas (no se si se escribía así o Vinyes), en el que podías llevar a la futura estrella a demostrar lo bien o lo mal que lo hacía.

No recuerdo el hecho más que por lo que me explicaban mi madre y mi abuela, quienes nunca me dijeron si lo había hecho muy mal, como es de suponer y por esta foto que me hicieron para rememorarlo.  😉

¿Quien dijo queso?

Estuve 10 años en un colegio de monjas.


Estudié según el plan nacional de estudios de aquellos tiempos: cultura general hasta los 10 años, edad en la que te daban un certificado de estudios primarios, que incluía matemáticas, (aritmética + geometria básica), geografía nacional e internacional, historia (escrita por los ganadores de la guerra civil), gramática castellana, literatura nacional, siempre que estuviera escrita en el idioma del imperio, música, y labores (ganchillo, bordados, etc.) y gimnasia.
Y religión, por supuesto.

Después de conseguir ese certificado continué en la escuela hasta los 14 años, estudiando bachiller elemental, pero de ese capítulo hablaré otro dia.

Hoy quiero hablaros de queso.



Cada año, como en la mayoría de colegios de monjas, se hacía un festival de fin de curso en el que cada clase representaba una obra, o cantaba, o bailaba.

La primera representación en la que intervine, o al menos la primera de la que tengo memoria e imágenes, era una representación de la canción "Ratón que te pilla el gato"

Hice de ratón, que era el papel principal, por un motivo tan sencillo como que yo era la única de la clase a la que le gustaba el queso, ya que el ratón huía del gato rodeando las piernas de las compañeras que cantaban la canción y se paraba en su "agujero" a comerse el queso que había logrado llevarse.


No recuerdo mucho de la obra salvo por esta imagen



y alguna otra que tenía mi madre y que no se donde fue a parar, pero si recuerdo que en una época en la que, aunque no pasábamos hambre, había escasez de alimentos en mi casa, hacer aquel papel significó poder comer queso cada dia de ensayo, ya que las monjas me daban el pedacito que se tenía que comer el ratón para ensayar.

Aún recuerdo aquel queso!. De bola, muy seco. Tanto que tenía que tener cuidado de que no se me desmigara por el escenario.


A día de hoy sigo siendo fan del queso. No importa si es blando o duro, (aunque ya mi dentadura no me permite muy duros o muy secos).
De bola, manchegos, de oveja, de cabra, de vaca, mixtos o puros; catalanes, españoles, franceses, italianos o de donde sean. 

Desde el suave burgos al potentísimo cabrales, pasando por toda la gama de olores y sabores intermedios.

Me gusta el queso!.



divendres, 18 de maig del 2018

La moda y yo. 1ª parte.

Esta va a ser una entrada de las de: Mirad de lo que soy capaz.


Como os decía en la entrada anterior, lo mio con la ropa viene de lejos y hay varias anécdotas en mi vida que lo demuestran.

Cuando era pequeña tenía poca ropa. Al ir de uniforme todos los días para ir al colegio, y no tener mis padres mucho dinero para comprarnos ropa nueva, apenas tenía vestidos.
Si a eso añadimos que en aquel tiempo no se llevaba lo del pret-a-porter y que la ropa que se vendía ya confeccionada era muy cara, proliferaban las modistas que hacían la ropa a medida.


La nuestra era un puñetero desastre.

Tengo fotos de algunas de sus cagadas que, cuando las miro, no se si echarme a reir o a llorar.


Cuando iba a hacer la primera comunión, con 8 años, como mis padres no podían comprarme uno de esos vestidos de princesa o de novia que se llevaban entonces, me preguntaron como me gustaría vestir ese día y a mi se me ocurrió la idea de ir vestida de Virgen de Lourdes. (A ver si mañana os busco una foto para que lo veais)

El caso es que le pidieron a la modista que me confeccionara el vestido y ¡la virgen! el escote me llegaba al ombligo. (Si, es una exageración, pero es que aquel escote también era exagerado).

Supongo que hice el ridículo de forma estrepitosa, pero, mira por donde, creé escuela y a partir del año siguiente todas las niñas iban vestidas de monjas y los niños de monjes, en lugar de ir de marineritos (que ya me direis qué tiene que ver la marina con la comunión a no ser por aquello de las hostias).

Este es el vestido. La faja era azul celeste.



Lo bueno del caso es que no fue la única vez que algo que se me ocurría a mi, al año siguiente se ponia de moda.


Con 15 años tuve un pantalón (mi segundo pantalón, para ser exactos; el primero fue un tejano azul muy clarito con el que fuí incluso al Liceo a ver el lago de los cisnes) de color amarillo chillón.
Era muy ajustado y como era el único que tenía y me gustaba, era lavarlo y volvérmelo a enfundar, de tal manera que se estropeó bastante.

Pero a mi me gustaba mucho, así que lo convertí en un short y con la tela sobrante me hice media mini-falda para disimular el culo, (atributo y tribulación de las hembras de toda mi familia excepto mi madre), que cosí al short por las costuras laterales con lo que visto de frente era un pantalón y visto por detrás una falda.
Me quedó chulísimo, y no es por que lo hiciera yo. Por desgracia no tengo fotos.


Al año siguiente alguien diseñó algo muy parecido a mi invento y salió en las revistas de moda.

Con 16 años se me ocurrió que podía estudiar corte y confección, y le pedí a mi padre que me pagara el cursillo como regalo de cumpleaños.

El primer día fui a hablar con la maestra luciendo un vestido que me había hecho yo.
La mujer se mira el vestido y me dice: ¿Donde lo has comprado?
"Me lo he hecho yo". le respondí-
¿De verdad?- me preguntó- Y de donde has sacado el patrón?- añadió.
La parte de arriba del Burda.- Le dije
¿Y la falda?- insistió
No, la falda la he cortado yo sola.-
¿Y como lo has hecho para que quede tan perfecta?-
¡Es muy fácil"- le dije- es una simple corona circular.

Se me quedó mirando como si le hablara en griego y me dijo:
¿De verdad necesitas aprender corte y confección?-
Si, -le dije- por que no se hacer los patrones yo sola y los del burda son para gigantes.

Esta es una foto del vestido.

No se ve por delante y es la única que tengo, pero se puede apreciar la falda. La perfección de la campana.

También podreis ver la medida de las minis que llevaba en aquellos tiempos. 😊 No podía agacharme. Y con este vestido mejor que no hiciera viento porqué la falda es, como digo, una corona circular dibujada a compás.😂

Unos años más tarde, ya casada con mi ex y estando el en la mili, teníamos que ir, sus padres, los mios (al menos mi madre) y yo, a Zaragoza a la jura de bandera.


En aquel tiempo yo trabajaba de niñera-cocinera-criada en general de un matrimonio con 4 hijos.

Le dije a la jefa que iba a ir a eso y que no sabía que ponerme, pues ignoraba si se hacía alguna recepción o algo así, que necesitara ir un poco bien vestidos, y que no sabía que ponerme, que en Zaragoza hacía mucho frío en aquel tiempo.

La cuestión es que, así, de charla en charla, se me fueron ocurriendo ideas que yo le planteaba a ella, una blusa asi, una falda asá, ahora retoco eso, ahora cambio aquello, un abrigo encima a juego con la falda... hasta acabar con este diseño:  
Blusa entallada de satén amarillo pálido, abrochada en la espalda con cremallera, con un cuello chino, un lazo en el cuello, por delante y mangas abullonadas.
Una falda de lana marrón hasta la pantorrilla, que era lo que se llevaba aquel año, hecha de 6 piezas trapezoidales para darle vuelo y un abrigo entallado hasta la cadera, con la parte de abajo igual a la falda de debajo, cruzado con abotonado doble y con un cuello grande y unos puños (años 70) forrados de pseudo-piel de visón.
Lo fui dibujando delante suyo, para que se hiciera una idea de lo que le explicaba y le gustó mucho.


Una semana o dos mas tarde me llama al salón y me dice: "Si no es por que la he visto desarrollar el diseño de su conjunto no me lo creería, pero, mire qué ha sacado Chanel para su colección del año próximo"

Un conjunto casi exacto al que había diseñado yo!!!.

Y era totalmente imposible que yo lo hubiese podido saber.

Entonces no había internet.

¿Cual es tu primer recuerdo?

No hay un consenso a nivel médico acerca de a partir de qué momento se empiezan a guardar cosas en el disco duro del cerebro, teorías hay tantas como sabelotodos, pero podemos dar por bueno que verdaderos recuerdos que incluyan colores y /o circunstancias raramente se dan en criaturas muy pequeñas.

Mi primer recuerdo real, lo primero que puedo explicar con pelos y señales, es mi primer dia de escuela.

Por algún motivo que nunca pude descubrir, empecé la escuela por la tarde.
No recuerdo el momento de entrar en el edificio, pero si en el aula.

Puedo ver las mesas pequeñas, con muchas niñas sentadas, diseminadas por una sala enorme.
Recuerdo que me senté en una mesa junto a la puerta que daba al patio (puerta que, ahora, puedo asegurar que no se usaba para salir al patio pues nunca, en los 10 años que estuve en aquel colegio, la vi abierta o entré por ella a aquella sala ,que pasó a ser la sala de música al año siguiente o al otro lo más tardar).

Recuerdo a la que supongo fue mi maestra dándome un libro que se llamaba Campanillas, mientras me preguntaba si sabía leer, o decía algo así como "vamos a ver si sabes leer".
Recuerdo que me dió un libro tras otro hasta acabar diciendo: ¿Y ahora que te enseño yo a ti?

Y como no necesitaba enseñarme a leer se empeñó en que aprendiera a escribir y me dió una libreta con letras que yo debía reseguir y copiar.


No creo que se diera por satisfecha con su trabajo pues a dia de hoy sigo teniendo muy mala letra, pese a las horas de caligrafía que llegué a hacer en los años que estuve en la escuela.

Lo que pasa es que este no es mi primer recuerdo.

Un dia, hace ya bastantes años, le pregunté a mi madre si yo, de pequeña, había tenido un vestido a rayas verdes y blancas, sin mangas pero con unos volantes, con un lazo, con el cuello cuadrado, y no se qué más detalles y mi madre con cara de asombro me dijo: Si, pero es imposible que te acuerdes, eras muy pequeña!.

Y es que lo mio con la ropa viene de lejos.

Os lo cuento en otra entrada.

dijous, 17 de maig del 2018

La aventura de nacer


Nacer ya fue toda una aventura porqué cuando yo nací, en las casas del barrio y en muchas casas de Barcelona, no había inodoros.

Este instrumento tan práctico, donde uno se sienta a hacer sus necesidades fisiológicas y a jugar con la tablet o a leer un libro, no estaba instalado en los edificios que tenían ya algún siglo de antigüedad, como los de mi barrio. 
Allí había lo que se conoce como inodoro turco, que ni era inodoro ni era turco.

Era una especie de banquito de piedra con un agujero donde dejar caer la mierda y que iba directamente a la cañería de desagüe, sin codos ni nada parecido.
La única forma de evitar el mal olor era con una tapa de madera que se encajaba encima.
Lo llamábamos comuna.



El caso es que mi madre, embarazadísima, se sintió mal y se sentó en la comuna.
Como su madre vio por donde iban los tiros, la sacó de allí y corrió a llamar a la ayudante de la comadrona, la cual llegó enseguida porqué trabajaba en una parada de pescado del mercado. (Eso dio pie a otra anécdota años más tarde).

Esta mujer se encargó de avisar a la comadrona y ambas llegaron a casa de mis padres tan rápido como pudieron.

Cuando la comadrona se enteró de que mi madre se había sentado allí, en la comuna, le pegó la bronca del siglo porqué si yo llego a salir disparada, como al parecer hice, en aquel momento, me hubiese ido por el desagüe y el mundo se hubiese visto privado de mi presencia. 

Cuando me lo contó entendí porqué las dos únicas veces que me sacaron de casa para llevarme a dormir a casa de mis tios y al día siguiente, cuando me fueron a recoger, tenía un nuevo hermano, antes de salir corriendo mi madre se había sentado en un orinal.

Presentación


Este va a ser un blog de anécdotas.
Voy a repasar mi vida y a contar algunas anécdotas que he protagonizado.
Las habrá alegres y divertidas o tristes.
Habrá anécdotas que demuestren hasta que punto soy capaz de hacer el ridículo y otras en las que mostraré mi orgullo por haber logrado alguna cosa.



Quizá no interese a nadie, pero este año, para el día de la madre, mi hija me ha regalado un libro en el que escribir todo lo que se me ocurra, y viendo el libro se que no hay espacio suficiente para todo lo que quizá acabe contando aquí.
Así que, si estais interesad@s en lo que vaya a escribir, preparad las palomitas.

P.S. No voy a escribirlo todo de un tirón, claro está. Y como éste va a ser un blog semi-privado, ya os iré informando de lo que añada.

Algunas fotos hechas por mi

Con la primera cámara, aquella que era casi un juguete.


Mis hermanos. 

Arriba 3 fotos tomadas el domingo de Ramos en el patio de la casa de la Misericordia, donde solíamos ir a bendecir la palma.
Abajo dos fotos tomadas en el terrado de nuestra casa el día de Reyes, con sus juguetes y una más del día de la palma.


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Con la instamatic. En Blanco y negro

Una salida con nuestra madre. He dejado los entornos porqué de rebote son un recuerdo de la ciudad en aquellos tiempos.


De arriba a abajo y de izquierda a derecha: La calle Montealegre, justo llegando a la Plaça dels Angels, donde estaba el colegio. Se ve el edificio que pertenecía a la escuela y donde estaban los dormitorios de las monjas, que también es visible en la imagen que hay en esta entrada.
A destacar los dos vehículos que aparecen en la imagen. El del fondo creo que es un 2 caballos, la furgoneta de Citröen de aquellos años y el que se ve detrás de mi madre parece ser un triciclo de reparto. Vehículos de 3 ruedas, parecidos a motos, pero que llevaban detrás una cabina para cargas no muy pesadas. (ya haré una entrada hablando de cosas raras de estas).

La segunda foto podría ser la esquina de la calle Elisabets con Doctor Dou. Nada a destacar excepto mi hermano en su salsa.
La tercera y las 3 de abajo son en La Rambla. En la que aparezco yo sentada entre mis hermanos, se puede ver a la derecha parte del edificio con soportales que hay en la esquina de la calle Portaferrisa y donde en aquella época se ubicaban los almacenes Sepu.
La última una foto tomada  a mis hermanos con nuestra madre mientras caminábamos.

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En color.  Foto de la misma salida en la que se puede ver lo payaso que llegaba a ser mi hermano.


Fotos del camping.

Arriba: A la derecha mi tia y yo a la entrada de la tienda. A la izquierda mis tíos con mi primo Miguel Ángel, hermano de Marisa, la que sale en la foto de esta entrada.
Abajo: A la izquierda mis 3 tíos, el matrimonio y la madre de mis primos. A la izquierda una vista de Tossa de Mar.

Ésta fue la foto que mi madre enseñó orgullosa al vendedor de cursillos de fotografía y con la que él dijo que yo tenía buena visión fotográfica.

Y lo cierto es que si la tengo. Se ver un buen encuadre aunque no lleve cámara. Ahora es más sencillo que entonces, con los móviles.


Hice muchísimas mas, claro está. Esto es solo una muestra de las que tengo en casa, pero tampoco es cosa de aburrir.
Quizá algún día las escanee todas y las guarde en alguna nube. 


Cuando hable de la siguiente cámara que tuve ya añadiré más.



















Yo a lo largo del tiempo

Aquí fotos de mi persona con o sin mis hermanos.








Mi primera foto. Con 5 meses y medio.









Con casi 3 años, entregando la carta al rey rubio.















En la palma de ese mismo año, ya cumplidos los 3 años.

No es que estuviera enfadada. supongo, es que el sol me molesta tanto en los ojos que se me pone cara de mala uva.














El mismo año, en noviembre, en la radio cantando.




continuará





























Fotos familiares: Mi padre y mi madre


Aquí podrás ver las fotos que encuentre de mi padre con y sin mi madre.



En las primeras, que estará solo, son las que se hizo en Colón para regalárselas a mi madre durante su noviazgo.
Luego estarán las de la boda y posteriormente las que pueda tener de ellos dos solos o con nosotros.

Al  igual que las otras entradas de imágenes que vaya añadiendo, estará al final de todo y la enlazaré en el gadget que he añadido con esta finalidad.
Y también la iré actualizando conforme encuentre fotos, las escanee y las añada.

De momento pongo las que ya había en la página que he eliminado.

Aquí irán las fotos de mi padre solo


A la llegada a la iglesia donde contrajeron matrimonio y donde nos bautizaron a los 3 hermanos, ya que era la parroquia del barrio, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, sita en la Plaza del Pedró.

En la foto mi padre con la que imagino que era la compañera de mi abuelo, ya que su madre había muerto hacía años.
Lo pienso por lo que hay escrito detrás de la foto: Mi mamá.
Y no creo que pudiera ser su abuela porqué, por lo que yo se, murió al dia siguiente de mi bautizo, siendo ya bastante mayor y a mi me bautizaron al año siguiente de su boda, pues nací exactamente 9 meses y dos días después de ese día.










Mi madre a la entrada de la iglesia antes de casarse.
La acompañaba su tío José, hermano de su padre.
Me llama la atención el vestido de mi madre, que por lo visto era costumbre de la época, ya que en la foto de la boda de mi tía Teresita, una de las cubanitas, la novia también lleva un vestido de este estilo.











Los novios a la salida de la iglesia ya convertidos en marido y mujer.
Detrás de mi padre se ve a mi abuela, la madre de mi madre, y detrás de ella el tío José.










No hay fotos de mi bautizo ni he encontrado ninguna de ellos conmigo siendo yo pequeña.
Las siguientes en el tiempo son las que pertenecen al bautizo de mi hermana.
Mis padres están al fondo a la derecha.
En la entrada dedicada a mis ancestros he explicado quien era cada uno de los presentes.




 Mi padre, yo asomando por ahí con el cirio en la mano, el padrino de mi hermano, y no se quien era la señora del pañuelo. Detrás mi padre está mi abuelo, su padre.

Pienso que ella era su compañera, porqué tiene un aire a la que acompañó a mi padre al altar el dia de su boda y porqué los dos están en ambos bautizos, pero no puedo asegurarlo del todo.
En esta foto se ve a mi primo, al fondo a la izquierda y creo que le acompaña su/nuestra tía Angelita, la mayor de las cubanitas.
Delante de todo, a la izquierda, está la prima de mi abuela, la Iña.
No sale mi padre porqué imagino que era quien tenía a mi hermana en brazos y no cupo en la foto.
La nana que envuelve a mi hermano es la que usó mi padre cuando mi abuela se vio envuelta en llamas.

Continuará cuando escanee mas fotos