El siglo XX fue el siglo de los inventos, aunque muchas cosas ya se habían inventado el siglo anterior. Pero fue el siglo en el que se inventaron más cosas de carácter doméstico o cotidiano.
Cuando era pequeña en mi casa solo había la radio para pasar el rato.
Estaba puesta todo el día. Desde que mi abuela se despertaba hasta que nos acostábamos.
Al cabo de los años, cuando yo ya había dejado la escuela, mi padre compró el primer televisor, aunque mi vecina Mari Tere lo tuvo un par de años antes.
También en la escuela hubo cambios poco a poco.
De escribir con lápiz y plumilla con tintero en el que mojarla, (o con estilográfica si te regalaban una al hacer la primera comunión), a la maravilla del bolígrafo, que no manchaba los dedos, aunque no se podía borrar, pero que permitía escribir a la vez 4 líneas de cualquier castigo de los típicos de la época: "Me escribirás 100 veces Esto no se hace" cogiendo 4 bolígrafos juntos.
Costaba un poco, pero en cuanto lo dominabas te convertías en la reina de la clase. Cada página un chicle, o un regaliz.
Lo peor fue la aparición del nylon.
Cambiaron las batas de algodón por batas de nylon y tuvieron que permitirnos quitarnos los uniformes y quedarnos solo con las batas o hubiésemos acabado todas convertidas en charquitos.
¡Dios que calor hacía en aquellas aulas!
Y por culpa del nylon mi abuela casi acaba a lo bonzo.
Ella tenía la costumbre de socarrimar el pollo. Ponía un poco de alcohol en un juguete de la fireta, (casi siempre usaba la hervidora de leche), y le prendía fuego. Entonces pasaba las piezas de pollo por la llama para socarrar los restos de plumas que había dejado la vendedora de pollos.
Porqué en aquella época el pollo te lo pelaban en la tienda.
El caso es que una noche estaba ella preparando el pollo, como tenía por costumbre, cuando dio una cabezada y el contenido del juguete fue a parar a su regazo y como llevaba un delantal de nylon, antes de darle tiempo a levantarse de la silla ya estaba envuelta en llamas.
Todos estábamos sin saber qué hacer. Todos a punto de coger cubos de agua y echárselos por encima.
El único que mantuvo la cabeza en su sitio fue mi padre, que recordó que la nana que teníamos de cuando yo era pequeña y que había pasado por todos los hermanos, era de lana pura y la lana no arde, así que la cogió y se lió a golpear con ella a mi abuela hasta apagar las llamas.
Por desgracia la nana era demasiado pequeña para envolverla, así que no tuvo más remedio que hacerlo de esa forma, pero logró apagar el fuego rápidamente, aunque mi abuela estuvo mucho tiempo yendo a curarse las quemaduras.
Desde entonces le tengo pánico al fuego.
Viví el paso de nevera en la que se metían trozos de hielo que se compraban en la bodega, (Deme una peseta de hielo y te cortaba un trozo con una guillotina de una barra helada como las que se ven en Frozen), a las neveras con congelador.
De lavar la ropa a mano en el lavadero público o en la pica fregaplatos, a las lavadoras eléctricas.
De la bayeta al mocho o fregona.
Tuve uno de los primeros reproductores de casette que hubo en el mercado, regalo de mi padre en uno de mis cumpleaños.
Vi el paso de tele en Blanco y negro a tele en color.
La evolución de los teléfonos, desde el negro de baquelita a los inalámbricos.
La aparición de los diversos sistemas de grabación de imágenes domésticas: del súper 8 al VHS y a las cámaras digitales.
He vivido el nacimiento y la evolución de la telefonía móvil y la aparición de los ordenadores y todos sus avances.
He visto al hombre llegar a la luna y destrozar la tierra.
Solo me queda por ver mi país independiente del yugo que lo domina desde hace mas de 300 años.
Espero llegar a verlo.
INVENTOS DEL SIGLO XX
ResponEliminaHablando de los inventos,
Estamos; del siglo XX
Eulalia sube a su blog
Y yo en mi pantalla leo.
La radio fue lo primero
Que mi amiga comentó
Trayéndome a la memoria
La que había visto yo
Puesta sobre el esquinero
En la sala de la abuela,
Madre e hijas atentas
Oían radionovelas
Nadie podía comentar
Si no era en propaganda
O la abuela se enfadaba
Y el aparato apagaba
…Tonces, yo ahí sentadita
Sobre el suelo de madera
Observaba de reojo
Sus caras de condenadas.
Volvamos al blog de Eulalia,
Que tuvo televisor
Primero uno en blanco y negro
Y después el de color.
Del avance en la escritura,
Relegada en el plumero
Quedó la pobre plumilla,
Con su marido el tintero
EL bolígrafo arrogante
Le robó su poderío,
Que la diestra, 4 en mano
De un tiro, zaz escribía
Para avanzar a zancadas
Ese castigo que absurdo
Los maestros apuntaban:
Escriba 100 veces esto.
Vivió el invento del nylon
De forma particular
Porque casito su abuela
Se le llega a chamuscar
De hacer todo con las manos,
Vio pasar cada aparato
La fregona, la nevera
Lavarropa y lavaplatos.
La telefonía ha tenido
Toda una metamorfosis
Al punto que el celular
Te acompaña hasta a ca…
Y así toda una avalancha
La tecnología avanza
Eulalia sigue su marcha
Ni se atrasa, ni se cansa.
Su razón muy reflexiva
Frente a tanta invasión
Le causa preocupación
Del humano su inconciencia
Me arredra dice tajante,
Que el hombre ya fue a la luna
ostentando su fortuna, y
Destrozando el planeta.
Concluye con esperanza:
Ojalá mis ojos puedan
Ver mi país Cataluña
Libre, altivo y soberano.
Que eso pronto suceda,
Porque yo la quiero mucho
No quiero ver que se queda
Vestida y alborotada.
Me encanta!
ResponEliminaEres el complemento ideal a mis historias :)
Te quiero mucho, amiga mia!
Fabuloso querida..los que nacimos en esos tiempos y nos tocó ver el avance en la tecnología se nos hace una maravilla que ahora los jóvenes no alcanzan a apreciar.
ResponEliminaEl complemento Sonia, de lo mejor!
desde luego que si! en ambos temas.
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