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dimecres, 20 de juny del 2018

¿Quien dijo miedo?

No, nunca he tenido miedo a nada. Ni me han dado miedo las películas de terror, aunque algunas escenas me pongan la piel de gallina, como la del niño en la ventana de Salem's lot, pero he visto películas de todo tipo y ninguna me ha hecho chillar a menos que aparezca algo de repente sin musiquita previa para avisar.
Porqué en la mayoría de películas queda claro que en ese momento te van a dar un susto.
O aparecerá un gato saltando, como en Viernes 13, o la cabeza de una persona arrancada por un tiburón.

Algunas me han dado más asco que miedo, como la escena del puré de guisantes de El Exorcista, sobre todo porqué si bien no me afecta la sangre, ni falsa ni real, lo escatológico me repele profundamente y no soporto ver vomitar a alguien porqué me hace vomitar a mi.

Cuando era pequeña mi padre a veces me enviaba a comprar algo a la bodega pasadas las 10 de la noche, hora en que se apagaba la luz de la escalera y se cerraba el portal y yo, que me la conocía de memoria, bajaba y subía sin ningún problema a oscuras.

Pero un día en el colegio nos pusieron una película para ilustrar lo que debía hacer un niño para mantenerse puro y casto.

Se trataba de "Un traje blanco" una peli donde un niño quería hacer la primera comunión vestido de blanco pero su familia no podía permitirse el lujo de comprarle el trajecito, así que el ayudaba al cura siendo monaguillo y rezaba para que dios le concediera su deseo.

Y aparecía un hombre con malas intenciones que le ofrecía comprarle el traje a cambio de hacer cosas feas y el niño se negaba y el hombre lo perseguia por la iglesia y por la escalera del campanario a medianoche hasta que el niño llegaba a lo mas alto y en el forcejeo por librarse del malo caía desde una de las ventanas o aberturas de las campanas y se mataba.

Bueno! ¿que queréis que os diga? si le pones esa peli a una cría de 7 u 8 años, que cada dos por tres baja la escalera de su casa a oscuras, aparte de demostrar que eres peor que el de la peli, solo conseguirás meterle el miedo en el cuerpo y no precisamente a los hombres malos sinó a la humanidad entera.

A partir de aquel día y durante algún tiempo, cada vez que mi padre me enviaba a comprar, la nena bajaba y subía la escalera cantando a voz en grito.

Al cabo de un tiempo y ya con un poco más de conocimiento, analicé la situación, me dije que esas cosas no pasan en realidad, que la escalera de mi casa no era la de un campanario, que no había ventanas desde las que tirarse o caerse, ni siquiera ojo de la escalera, pues por allí solo cabía la cuerda para tirar de la aldaba que cerraba la puerta y que ojalá las estúpidas monjas se pudrieran en el infierno por asustarme.

Después de eso he gozado de todo lo que ha caído en mis manos en cuanto a literatura: Stephen King, Anne Rice, Dean Koontz, Peter Straub y los clásicos, Poe, Stoker, Shelley y un larguísimo etcétera de autores más todas las películas que se hicieron de este género desde Nosferatu de Murnau hasta hoy.

Cuando estaba embarazada de mi hija mayor vivía en Jaca, pero volvia a Barcelona cada mes para las visitas médicas y un mes antes de que naciera me reinstalé en casa de mis padres a la espera del día que la criatura decidiera salir a ver qué había ahí fuera.

Un dia me fui al cine y en una sola tarde vi Tiburón y El exorcista en dos cines distintos.
Y me parece que iba sola.

Quizá por eso a mi hija mayor, cuando era chiquiitita, no había quien la metiera en la cama si en la tele había una peli de miedo o la serie aquella de Hitchcok. 

Os dejo con esta pequeña muestra de mi biblioteca. Hoy en día tengo algunos mas en el Kindle.


El dibujo hecho con estrellitas es obra de la peque rockera.

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