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dimecres, 13 de juny del 2018

Hablemos de fotografía

Cuando tenía unos 10 o 12 años me regalaron una cámara de fotos real.
Era mi primera cámara de fotos.


Una caja negra con una palanca delante, a la derecha, que abría y cerraba el objetivo para dejar pasar la luz el tiempo suficiente para que en el carrete que había colocado en la parte de atrás quedara plasmado lo que había captado.
No tenía nada.
Por no tener no tenía ni contador o freno y tenías que calcular a ojo si había pasado suficiente carrete para hacer una nueva foto o si te habías quedado corto y se sobrepondría a la anterior, o habías hecho pasar demasiada película y en lugar de 12 fotos, solo saldrían 6.

No puedo recordar qué intenté fotografiar con ella mientras la tuve, ni si salieron muchas o pocas fotos, ya que tan solo he encontrado esta foto hecha con aquella cámara.

Son mis dos hermanos, a contraluz y recuerdo que mi intención era hacer una especie de juego entre el sol que les alumbraba por detrás y esa media luna que anunciaba la tienda de muebles que había en ese lugar.

EDITO: Hoy he encontrado mas fotos hechas evidentemente con aquella cámara casi de juguete.
Las he añadido a una nueva página a la que podréis acceder a través de la pestaña Fotos.

Supongo que acabó rompiéndose ya que unos años mas tarde me regalaron una instamatic de Kodac.


Una máquina que se cargaba con un carrete que iba en un soporte, lo que evitaba que se estropeara al cargarla o descargarla.


Hacía fotos cuadradas como la de la comunión de mi hermano.

Tampoco tenía ninguna de las cosas habituales en las máquinas reflex, incluso las mas baratas. 
Era típico el flash. Un cubo con 4 bombillas que se fundían al hacer la foto. Entonces el cubo giraba un cuarto y cuando habías hecho las 4 fotos lo sacabas, lo tirabas y ponías uno nuevo.

Con esta cámara hice muchísimas fotos a lo largo de los años que la tuve. Desde las de la comunión de mi hermano, las de la salida con mi amiga, otras en mi casa, y en el camping de mis tíos, un año que me invitaron a pasar el verano con ellos, hasta las del viaje de novios que hicimos unos meses después de casarnos.

No se qué fue de ella, pero unos años más tarde me compré una cámara reflex de la que ya os hablaré mas adelante.

El caso es que mientras tuve la instamatic, un dia vi un anuncio de un curso de fotografía a distancia y se me ocurrió escribir pidiendo información.

La información vino a mi casa en forma de representante/vendedor, que me pidió que le enseñara fotos hechas por mi. Le enseñé algunas vistas que había había tomado de la costa brava durante aquellas vacaciones en el camping y nos dijo que yo tenía muy buena vista para las tomas fotográficas y que valdría la pena que siguiera el cursillo.

Con el bla, bla, bla, se me hizo la hora de irme a trabajar, así que le dije a mi madre que no podía quedarme mas y me fui.

Cuando volví por la noche a mi casa, mi madre me había apuntado al cursillo.

Pocos días después me llegó el material para hacer los ejercicios prácticos, libros y líquidos de revelado, incluida una ampliadora y ¡sorpresa! tras leer los primeros capítulos del libro vi que me resultaría imposible hacer los deberes pues se necesitaba una cámara reflex para poder hacer distintas tomas de un mismo elemento con diferentes velocidades de obturación y aberturas de diafragma, cosas de las que mi máquina no disponía.

Pese a todo me leí los libros de cabo a rabo, hice varias pruebas de revelado con mayor o menor éxito, y aprendí lo suficiente para saber usar una máquina reflex cuando pude disponer de una.

Así conseguí mi tercer No-título. (Del segundo ya os hablaré mas tarde)

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