Era el chico más guapo que había conocido.
Una mezcla entre Alain Delon y Joan Manel Serrat, en bajito.
El día que le conocí solo tuve ojos para él y los días siguientes me daba un vuelco el corazón cada vez que me llamaba, lo que hacía a menudo.
Y aunque ahora me repatee mucho ver su careto, justo es que os muestre que no os engaño.
Esta foto nos la hicieron en la boda de un amigo suyo. Creo que muestra bien claramente muchas cosas.
La blusa que llevo me la hice yo misma. La llevaba con un pantalón acampanado de la época y unos zapatos de charol falso que había teñido, pintado sería más correcto, de verde ¡con esmalte Titanlux!.
No tardó en empezar a cuartearse el esmalte. Por suerte los pantalones tapaban los zapatos y nadie se dio cuenta.
Tenía otra foto en la que estábamos todos, pero no se en qué álbum está ni si está aún, pues en un momento dado, quizá en alguno de los traslados, mis hijas arramblaron con algunas de mis fotos para empezar sus propios álbumes de recuerdos.
Era (es, pues aún vive), un año menor que yo. Nos conocimos poco antes de que yo dejara el despacho. El trabajaba en una fábrica de lámparas de hierro forjado, pero no le gustaba el trabajo.
Como salíamos casi a la misma hora, nos encontrábamos a mitad de camino entre su trabajo y el mío y nos íbamos a dar un paseo.
Tenía vocación de camarero y encontró trabajo en un hotel con restaurante de la Plaza Real.
En su nuevo trabajo salía a las tantas de la noche, a veces ya madrugada y yo iba a buscarle cada noche. Él me acompañaba a casa y se iba a la suya después de "darnos el lote" en el portal de mi casa.
A veces mi madre bajaba a ver si nos pillaba, pero por aquel entonces mi oído, y el suyo, eran muy finos y oíamos abrirse la puerta de mi casa, lo que nos daba tiempo a recomponernos.
Estuvimos 4 años "de novios" durante los cuales él me la pegó cada vez que alguna se le ponía a tiro.
Pasé muchas tardes de domingo encerrada en casa bordando el ajuar con nuestras iniciales mientras él pendoneaba por ahí.
Y encima me lo contaba!
Si, lo se, yo era idiota.
Pero era una época en la que nadie quería a una chica "estrenada", así que sentía que no me quedaba más remedio que aguantar y pensaba que eso era porqué aún no estábamos casados, que luego todo cambiaría.
Por supuesto no cambió, pero esta es otra historia.
El noviazgo fue la época en la que descubrí cómo se besaba de verdad y otras muchas cosas.
Recuerdo que planeamos nuestra (mi) primera vez, con todo detalle y como yo no quería problemas investigué en revistas de todo tipo los sistemas anticonceptivos que había y descubrí unas pastillas.
Pero no había forma de que ningún médico me las recetara ni farmacia que me las diera así como así, de manera que me escribí a mi misma una carta en francés de una supuesta amiga catalana que me decía que pidiera tal cosa en alguna farmacia y rezara para que me las dieran.
Manoseé la carta lo suficiente para darle un aspecto de papel que ha hecho muchos kilómetros y entré en una farmacia donde no me conocían de nada, hablando en francés, pidiendo lo que estaba escrito en la carta.
El farmacéutico cogió la carta, se fue al fondo de la tienda y le oí decirle a su mujer: Aquí fuera hay una gabacha que quiere esto.
Dáselo.- le dijo la mujer y añadió - Ya sabes como son esas extranjeras, solo vienen a follar.
Así que me lo dio, logramos entendernos para que le pagara lo que costaba y listo.
A partir de aquel momento, cada mes me iba con la caja a una farmacia distinta diciendo que mi madre me enviaba a buscarlas.
Nunca tuve problemas.
Y tal como habíamos planeado nos fuimos de acampada con algunos amigos a Sant Miquel del Fay, donde hacía un frío del carajo aunque no vi ningún grajo volando bajo.
Ni nada que no fuera lo que había debajo de las mantas.

MI NOVIO
ResponEliminaNo había joven más apuesto
Que me llegara a deslumbrar
Yo misma vendé mis ojos
Negándoles a otro mirar.
Era una mezcla armoniosa
De Alain Delon y Joan Serrat
Un milagrito bien hecho
Por la Virgen de Monserrat.
Cada noche iba a su encuentro
Al final de la jornada
Con inquietud en el alma
Y la piel apasionada
Yo que hasta ese momento
Había sido corola cerrada
Me ofrecí en capullo abierto,
Por su belleza, cegada.
En el portal de mi vivienda
Entre abrazos temblorosos
Soltamos del pudor la rienda
Noctámbulos y amorosos.
Así pasaron cuatro años
De amarnos enamorados
Cerrando con broche de oro
Felices y bien casados.
LA PASTILLITA
ResponEliminaCuando la pasión urge
Y no te abandona la razón
Decides evitar problemas,
No una postrera solución.
En esas me hallaba yo
Hilvanando mil ideas
Para tomar las medidas
Y mi vientre no creciera
Despertó toda mi astucia,
Mis neuronas funcionaban
En alta revolución,
Con picardía y malicia
Me escribí usando el francés
Una carta a mi misma
Anoté el anticonceptivo
Previamente ya elegido
Me dirigí a la farmacia,
Donde no me conocían
Y solicité el pedido
Extendiendo la misiva.
Escuché los comentarios
De la mujer del boticario
Pensé: Ella, pobre mojigata,
Yo, más responsable que gata.
El tiempo me dio la razón
De que es la mejor opción
Aprender a protegerse; y
No en el problema envolverse.