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dimecres, 6 de juny del 2018

Una de animalitos

Cuando era pequeña, no se la edad que debía tener, pero no pueden haber sido muchos por un detalle de la historia, iba con mi abuela y ella se paró a hablar con alguien o entró o iba a entrar a una tienda.
No recuerdo exactamente cual fue el detonante. El caso es que un perro que a mi me pareció enorme, me dio miedo y apreté a correr, pies para que os quiero, huyendo de él.

Corri como alma que lleva el diablo por las calles de mi barrio, pero sin bajar de la acera, hasta llegar a la plaza y allí me subí a unos escalones de acceso a una de las casas y me apoyé contra el marco vidriado de la puerta.
El perro se quedó abajo de los escalones, mirándome, con la lengua fuera.
A los pocos segundos aparecieron el dueño del perro y mi abuela corriendo desesperados, cada uno de ellos llamando a uno de nosotros.

Cuando el hombre vio que habíamos parado, se acercó al perro, le dio unas palmadas en la cabeza y le puso la correa al tiempo que me preguntaba: ¿Porqué corrías?
Porqué me quería comer- le dije-

¡No, mujer! A este le gusta jugar con los chiquillos al pilla pilla y si corres el corre detrás. -dijo y añadió- Nunca le ha hecho daño a nadie. Solo le gusta jugar.

Mi abuela estaba echando el hígado por la boca, la pobre. Nunca la había visto correr y nunca volví a verla. 

Pasado el susto el hombre nos acompañó a un garaje que había en la esquina de al lado a que el guarda me diera algo para el susto y el buen hombre me dio un azucarillo mojado en Agua del Carmen, el remedio infalible de todos los males.
Alcohol puro en un terrón de azúcar.

[Buscando la foto he dado con este artículo en el que explican qué es y de qué está hecha, unas personas que no lo habían probado nunca. y efectivamente, tal como dicen, antes todo el mundo tenía una en casa y nos lo daban incluso a los críos si era necesario, aunque, eso si, con el terrón de azúcar o hubiésemos acabado todos con coma etílico.]

Años después, contándolo a alguien del barrio, mayor que yo, empieza a reírse a carcajadas y ante mi asombro me dice ¿No sabes qué era aquel "garage"?
No. -le contesto.
¡Era un meublé! (Pseudo hoteles donde ir a pasar unas horas con alguien, amante o puta. Sitios discretos en los que entrabas por un lado y salías por otro así no había peligro de coincidir con el marido o la parienta si también habían optado por pasar unas horas distraído sin ir al cine. El más famoso de Barcelona fue La Casita Blanca, en la zona de Gracia).
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El año que se hicieron las olimpiadas de Roma, mi abuela me compró un pollito.
Chiquitín, amarillito, que creció hasta ser blanco. Era un escandaloso y no puede decirse que yo jugara con él, pero era mi pollito.

Un domingo me dejaron ir a ver los juegos olímpicos a casa de alguien y al volver ya no habia pollito, pero si sopa de pollo.

Me negué en redondo a comer durante un par de días hasta que desapareció todo rastro del pobre animal.

Esto no me afectó lo suficiente como para dejar de comer pollo cuando teníamos la suerte de que hubiera en la mesa, pero es que a los otros no les conocía y a ese si.
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Después de esto tuvimos un  perro durante un tiempo, pero la casa era demasiado pequeña para todos y al cabo de unos días mi madre y mi abuela le encontraron casa.
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No volví a tener animales hasta que ya tenía a mi hija mayor, pero ésto lo dejaré para cuando llegue el momento.
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Solo añadiré. como anécdota, que le he tenido siempre un miedo tremendo a los caballos, provocado por los mulos que tiraban de los carros de la basura cuando yo era pequeña.

En aquel tiempo, a media mañana pasaba el basurero con su carro tirado por un mulo, tocando una especie de corneta, y gritando Basureroooooooooo y le bajábamos los cubos de basura, el los iba vaciando en el carro y se lo llevaba. 
El problema era que cuando se paraba, y lo hacía muy a menudo, en aquellas calles estrechas podía pasar que bajara la escalera y al ir a salir el mulo metiera la cabeza por la puerta con lo que me daban cada susto que pa' que.

Al hilo de ésto, dejadme que os diga que conforme explico cosas no puedo por menos de comparar con lo que hay ahora y aunque el tema recogidas de basura han mejorado en el aspecto táctico, me doy cuenta de la cantidad de residuos que creamos ahora.

Porqué antes la compra te la envolvían en papel, las botellas de refrescos eran retornables y se pagaba una cantidad simbólica al llevarte la botella sin dar otra vacía a cambio. Dinero que te devolvían el día que te acordabas de bajarlas. Incluso los envases de yogures se devolvían a la tienda
La leche se compraba a granel, como he dicho, el pan en la panadería y cada cual llevaba su bolsa de tela, bolsa que a veces dejábamos en la tienda para que nos guardaran el pan.

Puede decirse que la mayor parte de la basura era restos de comida, pieles de patata o de fruta, cáscaras de huevo, etc. Supongo que los basureros o la empresa que se encargara de ello, lo vendían para compost.

¡Ah! Y por supuesto ese basurero también pasaba en Navidad a recoger su aguinaldo.


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8 comentaris:

  1. La famosa agua del Carmen o Agua de las Carmelitas como también se conoce acá, se usa sobre todo en los funerales para calmar a la viuda o a los parientes cercanos del difunto, pero en verdad no tenía idea que contenía alcohol, lo que sí se es que acá esa botella la disuelven en un bidón de hasta 5 litros de agua purificada o mineral y se reparte como simple agua calmante entre los parientes cercanos. ... Incluso sólo lo venden en farmacias y sin receta obvio .... Yo sólo una vez tomé ésta agua porque a mi madre se le dio la idea que la iba a necesitar cuando mi hijo menor después de una cena en casa de mi hermano, al despertarlo para cambiar su pañal empezó a convulsionar sin fiebre, para todos esto era una novedad ya que mi hijo mayor o mis hermanos nunca hemos convulsionado, la cosa que en el hospital nos subieron a él y a mí a su lado en una ambulancia para bajar al hospital de la cuidad y mientras me subía mi madre me da un vaso que tomé como simple agua jajajajaj..... Quizá por eso estuve tan tranquila toda la noche y la madrugada que tuvimos que quedarnos para que le hicieran todos sus exámenes mientras lo dejaban en observación.

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  2. NO ME GUSTAN LOS CABALLOS


    Que el caballo es un animal
    Noble y de alto linaje,
    Que en él cabalgaron reyes
    La corte y los generales.

    Que acompañó a los notables
    Guerreros en las batallas
    Y cabalgó con triunfantes
    Héroes como Napoleón.

    Uno blanco habla la historia
    Que tuvo el Libertador
    Para pasear por Los Andes
    En la guerra y la victoria.

    No me gustan los caballos
    Como al tal Simón Bolívar,
    No me retrato con ellos,
    Ni me parecen tan bellos.

    Para nada a mí me sirve
    Su noble reputación;
    Si no quiero un mordiscón
    Con esos dientes enormes

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  3. POLLITO

    Tuve una vez un pollito
    De pelusita amarilla
    Regalo de mi abuela.

    Creció dentro de la casa
    Blanco como una gasa,
    era un poco escandaloso.

    Fue un día que yo salí,
    No estuvo cuando volví,
    Pero había un caldo sabroso!

    De pollo pues obviamente!.
    Declaré mi rebeldía
    Y no comí todo el día.

    Al cabo de pocos días
    Del pollo no quedó nada,
    Ni yo seguía enojada.

    Seguimos comiendo pollo
    Hasta la fecha presente,
    Los pollos de otra gente.

    Como bien lo dice el dicho:
    Si los ojos no lo ven
    El corazón no lo siente.

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  4. EL PERRO AJENO

    Íbamos para la tienda
    Caminando yo y mi abuela,
    Se detuvo un segundo
    Saludando a Rafaela.

    Tonces, apareció el perro,
    Con unos ojos enormes
    Observó mi blanca pierna
    De carne jugosa y tierna

    Muy asustada veía
    Que el perro se sonreía,
    De esa trompa entreabierta
    sus dientes me estremecían

    Ahora me va a comer..!
    Pensé, y me eché a correr
    En una veloz carrera
    Sin bajar de la vereda

    Junto a mí el perro corría
    Y detrás en gritería
    Mi abuela: Detente Eulalia,
    A punto de desfallecer

    Además como ha de ser
    El dueño del animal,
    No temiendo ningún mal,
    Corría sólo para ver

    Todos juntos detuvimos
    La peculiar maratón,
    Yo alejadita del perro
    Arrimada en un portón.

    Me dijo: Es muy juguetón
    No temas; la corridilla,
    Jugando está al pilla pilla
    En eso él es campeón.

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  5. Hermosos recuerdos querida Eulalia..aderezados con la poesía de Sonia.. hacen una delicia leerlas!

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